Lágrimas
derramadas a causa de penas por venir. Las palpitaciones del corazón me
ensordecen a tus frases de remordimiento. Cada pensamiento viajando desde los
rincones oscuros en mi mente hasta las puntas de mis dedos. Las palabras en su
trayecto impulsan movimientos incontrolables en la esperanza de lograr sus
motivos. La expresión escrita de mi ser tan coherente como una pintura de Van
Gogh, igual de importante que un invento de Da Vinci. Al final yo seré tu Mary
Shelley y tú serás mi Edgar Allen Poe.

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