lunes, 21 de febrero de 2011

RECUERDOS DESESPERADOS

 
¡ Maldición !Tu imagen me persigue. Prolonga una olas de recuerdos que ahogan mi existencia...

                                                                                         -Haydée Pabón Rodríguez




MUERTA EN VIDA

Mi mirada quema aberturas en tu piel.

Ojalá sintieras tu ser desintegrarse como la mía ha hecho.

La justicia y la venganza te evaden, multiplicando la miseria que impregna mi cuerpo, tornandose en celulas cancerosas sin remedio. 

Podrida, multiples gusanos me asechan, mientras mi sepulcro se escava y los vigilantes lamentan mi fin. 

                                                                                                -Haydée Pabón Rodríguez

MARCO DE ROSAS

Resiento tus rechazos, tus hipocrecias. Creí tus mentiras, saboreandolas como la más dulce miel. Me esforzé contra esos sentimientos ocultos; casi dejandome destrozar por unos impulsos precavidos. Rompiste mi espíritu en tres. Envuelta en tu cariño, casi amor, desvanecí. Transformandome a un simple reflejo, una triste sombra de lo que una vez fue un cuadro en un marco de rosas.

                                                                                           -Haydée Pabón Rodríguez

Desdén...

 


Un corazón martillado por las palabras del desdén. 
                                      -Haydée Pabón Rodríguez





 

domingo, 20 de febrero de 2011

MI TODO



Lágrimas derramadas a causa de penas por venir. Las palpitaciones del corazón me ensordecen a tus frases de remordimiento. Cada pensamiento viajando desde los rincones oscuros en mi mente hasta las puntas de mis dedos. Las palabras en su trayecto impulsan movimientos incontrolables en la esperanza de lograr sus motivos. La expresión escrita de mi ser tan coherente como una pintura de Van Gogh, igual de importante que un invento de Da Vinci. Al final yo seré tu Mary Shelley y tú serás mi Edgar Allen Poe.

                                                                                   Haydée Pabón Rodríguez

INOCENCIA DIVIDA EN DOS





Las memorias almacenadas por un solo ente. La despedazan entre la necesidad y el deseo. Estableciendo en esta existencia un vano en una pequeña; hambrienta, ansiosa y anhelante.

                                     Haydée Pabón Rodríguez

PRIMERA Y ULTIMA VEZ


Sostienes mi corazón en tu puño con una fuerza sobrenatural. No puedo controlar mis emociones, aunque mi razón me pide liberarse, los llantos incesantes destruyendo mi ser. Solo deseo obtener el entendimiento necesario para finalizar el martirio.

                            Haydée Pabón Rodríguez

AUTOMATICA



Cuando las ruedas en mi mente comienzan a rotar, las telarañas se caen, y las luces eternamente fundidas, parpadean a la vida. En respuesta, mis ojos se abren y los colores parecen más brillantes; mis cinco sentidos parecen estar revueltos con entusiasmo al presenciar un nuevo punto de vista. Todo va bien y de pronto mis pensamientos comienzan a pesar y la escena que me rodea se convierte en un arcoíris de tintes color gris. Una vez más reafirmando mi creencia en que todo lo bello sólo puede ser temporero, ya que es la compilación de estas experiencias, no la celebración de una solitaria lo que hace nuestras vidas agradables.

                                                             Haydée Pabón Rodríguez

CULEBRAS EN SERIE



La confianza se gana a través del trabajo duro, la de un buey, ya que toma el cultivo de experiencias y la paciencia facilitada por el tiempo; igual se pierde con destreza por la lengua de una serpiente traicionera que susurra vocabularios inmersos en veneno.

                                                  Haydée Pabón Rodríguez

EL RECHAZO DE UNA REALIDAD AJENA


El cansancio me idiotiza, pero mi orgullo sigue luchando por la verdad. Palabras duelen peor que un golpe, ya que ellas son más difíciles de olvidar y curar. En esta realidad me debería dar por vencida y dejarme llevar por los rumores y las acciones de mala intención pero esa no es mi realidad. Por eso pido que me dejen en paz. Por eso pido que no me sigan atacando.

                                      Haydée Pabón Rodríguez 


El viento sopla, demanda la atención de los árboles, que se arrodillan ante él. La lluvia cae, dando nueva vida a los ríos; así como tomar la vida de los indefensos. Cuando ese gran ojo en el cielo se precipita y nos observa, hay un momento de silencio, una sensación de calma como ninguna otra jamás presenciada por la humanidad.

                                                                                 Haydée Pabón Rodríguez

DESTRUCCIÓN TOTAL



¡Oh, qué alegría ver a la madre tierra revelarse contra el hombre, de quien la conducta auto-destructiva, sólo continuará a demoler la vida! 

                                                                                    Haydée Pabón Rodríguez

Cicatrices de Chocolate y Miel


‎ 


No cicatrizo. Sangro, sangro y sangro. Existe un río rojo que atraviesa mi pecho andando en exceso de velocidad hacia una cascada terrible, que acaba en un lago de recuerdos.

                                                                                                             Haydée Pabón Rodríguez

UNA ESPADA ATRAVESADA EN MI PIEL






¿Cómo puedo expresar el dolor que siento? Este dolor es sólo igualado por la herida hecha por una espada insertada en mi pecho, sangrando por la lesión eternamente. La piel que rodea el arma elegida, encerrándola, la atrapa en mi corazón; así no permitiendo que se cure verdaderamente. De esta manera ese puñal permanecerá, un recuerdo constante...

                                                       Haydée Pabón Rodríguez

EL TOQUE




Corazón, anhela un toque. Corazón, anhela una palabra. Corazón, anhela una mirada. Corazón, anhela todo que comunique ese sentimiento oculto; el mito y la leyenda, el Amor. ¿Dónde ha ido? ¿Volverá? ¿Dónde puede estar escondido? ¿Qué se debe hacer? Corazón, busca en los océanos. Corazón, recorre los cielos. Corazón, no te rindas. Lo encontraras. Lo tendrás en tu regazo. Sentirás felicidad.

                                           Haydée Pabón Rodríguez         

GIRASOL DEL ALMA



El corazón marchito que se niega a florecer, una vez más se encuentra en manos de ese monstruo sin rostro. Pierde el último de su color, mientras se prepara para someterse a ese ente malvado que lo sostiene y lo acosa en búsqueda de una verdad que solo existe en lo más profundo del subconsciente  humano.
                                                                                                                 Haydée Pabón Rodríguez