domingo, 20 de febrero de 2011

AUTOMATICA



Cuando las ruedas en mi mente comienzan a rotar, las telarañas se caen, y las luces eternamente fundidas, parpadean a la vida. En respuesta, mis ojos se abren y los colores parecen más brillantes; mis cinco sentidos parecen estar revueltos con entusiasmo al presenciar un nuevo punto de vista. Todo va bien y de pronto mis pensamientos comienzan a pesar y la escena que me rodea se convierte en un arcoíris de tintes color gris. Una vez más reafirmando mi creencia en que todo lo bello sólo puede ser temporero, ya que es la compilación de estas experiencias, no la celebración de una solitaria lo que hace nuestras vidas agradables.

                                                             Haydée Pabón Rodríguez

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