Tus palabras, tan tiernas, acarician mi ser elevando mis sentidos a su más
alto nivel. Igual que las iglesias góticas, te sostienes sobre unas columnas de
pensamientos complejos que asombra mi vista intelectual. Cada poesía tuya como
un ritual. Me obliga a esforzarme más hasta alcanzar ese planeta, ahora
estrella, solo para consolarlo; como tú me consuelas a mí. Ha llegado ese
momento, esa hora en espera, cuando el sol duerme y la luna vuela. Cuando mi
actitud se modifica y mi realidad se altera.
-Haydée Pabón Rodríguez

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